26-04-2010, 23:47
Bueno, aca pondre un poco sobre la mentira en si y luego pasare a dejar mi comentario y opinion personal.
Realmente me encanto lo que dice ahi, porque es tal cual lo dice. Si todos dijieramos la verdad en la cara muchos nos cagariamos a trompadas y tendriamos varios problemas hoy en dia. Las cosas se han dado para que la mentira hoy en dia sea una herramienta para evitar conflictos (tambien para ocacionarlos) muy cotidiana. Este tema lo iba a sacar en los momentos en los que habia problemas del foro y por algun par de usuarios que decian: "Por que yo si tengo algun problema lo digo en la cara", en mi opinion ademas de mentirosos hipocritas. No hay personas q no mienta hoy en dia, incluso ocultando informacion el resultado es mas o menos el mismo si la persona objetivo se entera de q formaste parte del encubrimiento. Al fin de cuenta, maricon y todo Arjona tenia razon; "Una mentira que te haga feliz vale mas q una verdad que te amargue la vida" . Este tema lo pongo para todos aquellos que leen humanidades y les guste refleccionar, yo quiero que este tema si tenga una conclusion y no se de mucha vuelta al asunto o por lo menos q no se distorcione. En fin, vamos que resulta. Seguramente contestare algunos de los comentarios de otros.
Algunos expertos opinan que hay 5 motivos por los que no somos capaces de distinguir fácilmente las mentiras. Numerosos experimentos avalan este hecho. Aunque algunos podamos creer que tenemos facilidad en desenmascarar a un mentiroso, probablemente nuestro ratio de aciertos no será mejor que decidiéndolo al azar.
Pasemos a los motivos:
El primer motivo es un poco “darwinista” y tiene que ver con la evolución de la especie. Se opina que no hemos desarrollado habilidades para reconocer mentiras ya que estas tuvieron muy poca relevancia en la evolución de la especie. En ese entorno ancestral había muy pocas oportunidades de mentir en temas de importancia. Se vivía sin privacidad y todo ocurría delante del resto de los miembros de la tribu o poblado. Además estas sociedades se caracterizaban por una total dependencia de los demás para cazar, defenderse, etc. Esto implica tener que colaborar constantemente y poder confiar en los demás. Una mentira descubierta podría haber significado el arrinconamiento o expulsión y una muerte segura. Un alto precio.
El segundo motivo tiene que ver con nuestra educación. Descartando el instinto para reconocer mentiras, el desarrollo de esta habilidad tampoco forma parte de nuestra educación. Ni nuestros padres se esfuerzan en agudizar nuestra capacidad de desenmascaramiento ni consta esta materia en el temario de nuestras escuelas.
Tercer motivo: ¡No nos interesa descubrir las mentiras! Si supiésemos la cantidad de veces que nos mienten, incluso por parte de personas de confianza y cercanas, nos alegraríamos de nuestra capacidad para ignorarlas. Estar constantemente dudando de los demás o una acusación falsa dificultarían enormemente nuestra vida social. La confianza en los demás no es solo necesaria sino que hace más fácil vivir.
Cuarto: Muchas veces el “engañado” tiene tanto interés en creer la mentira como el autor del engaño. “¿Cariño, quien era la chica mas guapa de la fiesta?”. “Naturalmente, tu mi amor” contesta la pareja, tanto si es cierto como si no.
Quinto y último: Estamos entrenados para ser educados en nuestra relación con los demás y no apropiarnos de información que no nos ha sido dada. Que le diríamos a un compañero en el trabajo si después de preguntarle cortésmente – “Como estás hoy” – este nos contestara que se encuentra perfectamente y pudiésemos leer en su cara que en realidad acaba de pelearse con su mujer porque ha tenido un lío con la vecina? Socialmente es más sencillo ignorarlo y seguirle la corriente.Dado que nuestro compañero no nos ha dado esa información directamente, no nos es útil conocerla, no sería adecuado hacer referencia a ella.
Pasemos a los motivos:
El primer motivo es un poco “darwinista” y tiene que ver con la evolución de la especie. Se opina que no hemos desarrollado habilidades para reconocer mentiras ya que estas tuvieron muy poca relevancia en la evolución de la especie. En ese entorno ancestral había muy pocas oportunidades de mentir en temas de importancia. Se vivía sin privacidad y todo ocurría delante del resto de los miembros de la tribu o poblado. Además estas sociedades se caracterizaban por una total dependencia de los demás para cazar, defenderse, etc. Esto implica tener que colaborar constantemente y poder confiar en los demás. Una mentira descubierta podría haber significado el arrinconamiento o expulsión y una muerte segura. Un alto precio.
El segundo motivo tiene que ver con nuestra educación. Descartando el instinto para reconocer mentiras, el desarrollo de esta habilidad tampoco forma parte de nuestra educación. Ni nuestros padres se esfuerzan en agudizar nuestra capacidad de desenmascaramiento ni consta esta materia en el temario de nuestras escuelas.
Tercer motivo: ¡No nos interesa descubrir las mentiras! Si supiésemos la cantidad de veces que nos mienten, incluso por parte de personas de confianza y cercanas, nos alegraríamos de nuestra capacidad para ignorarlas. Estar constantemente dudando de los demás o una acusación falsa dificultarían enormemente nuestra vida social. La confianza en los demás no es solo necesaria sino que hace más fácil vivir.
Cuarto: Muchas veces el “engañado” tiene tanto interés en creer la mentira como el autor del engaño. “¿Cariño, quien era la chica mas guapa de la fiesta?”. “Naturalmente, tu mi amor” contesta la pareja, tanto si es cierto como si no.
Quinto y último: Estamos entrenados para ser educados en nuestra relación con los demás y no apropiarnos de información que no nos ha sido dada. Que le diríamos a un compañero en el trabajo si después de preguntarle cortésmente – “Como estás hoy” – este nos contestara que se encuentra perfectamente y pudiésemos leer en su cara que en realidad acaba de pelearse con su mujer porque ha tenido un lío con la vecina? Socialmente es más sencillo ignorarlo y seguirle la corriente.Dado que nuestro compañero no nos ha dado esa información directamente, no nos es útil conocerla, no sería adecuado hacer referencia a ella.
Realmente me encanto lo que dice ahi, porque es tal cual lo dice. Si todos dijieramos la verdad en la cara muchos nos cagariamos a trompadas y tendriamos varios problemas hoy en dia. Las cosas se han dado para que la mentira hoy en dia sea una herramienta para evitar conflictos (tambien para ocacionarlos) muy cotidiana. Este tema lo iba a sacar en los momentos en los que habia problemas del foro y por algun par de usuarios que decian: "Por que yo si tengo algun problema lo digo en la cara", en mi opinion ademas de mentirosos hipocritas. No hay personas q no mienta hoy en dia, incluso ocultando informacion el resultado es mas o menos el mismo si la persona objetivo se entera de q formaste parte del encubrimiento. Al fin de cuenta, maricon y todo Arjona tenia razon; "Una mentira que te haga feliz vale mas q una verdad que te amargue la vida" . Este tema lo pongo para todos aquellos que leen humanidades y les guste refleccionar, yo quiero que este tema si tenga una conclusion y no se de mucha vuelta al asunto o por lo menos q no se distorcione. En fin, vamos que resulta. Seguramente contestare algunos de los comentarios de otros.